Avelino Corma, premio Príncipe de Asturias: La energía solar romperá el agua para tener hidrógeno como combustible

Avelino Corma

El jurado del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica ha reconocido este año al tesón, a la modestia, al compromiso y a la cordura. El anuncio del galardón señaló a tres químicos: el español Avelino Corma y los estadounidenses Mark Davis y Galen Stucky. Según el acta, su mérito son sus «contribuciones al desarrollo de los materiales microporosos y mesoporosos y sus aplicaciones».

Y en este último punto está el secreto de su éxito. Sus trabajos han permitido mejorar un buen número de procesos industriales de fabricación de productos muy comunes en nuestro día a día. Entre otros, se han beneficiado la industria petroquímica, el desarrollo de plásticos biodegradables o la depuración de aguas. Pero también han permitido mejorar la calidad de los alimentos, la aparición de nuevos medicamentos y materiales sanitarios revolucionarios o el descubrimiento de elementos reductores de las emisiones contaminantes. «En suma, un amplio conjunto de actividades de la sociedad», destacó el jurado del premio.

Pero de los tres químicos, hay uno que destaca también por sus valores fuera del laboratorio. Avelino Corma es el investigador nacional con más patentes licenciadas a empresas -las que generan ingresos-. Más de 25 de sus procesos se están utilizando en la actualidad en instalaciones industriales de compañías petroleras ofarmacéuticas, entre otras. Y cuatro de ellos han pasado a ser tecnologías de grandes procesos y están produciendo alrededor de 40 toneladas de producto final cada hora.

Con estas cifras, cualquier investigador en EEUU o Europa tendría su jubilación solucionada. Pero Avelino Corma no. Él sólo cuenta con su nómina del Instituto de Tecnología Química (ITQ). El propio Corma fundó el ITQ en 1990 en un local del garaje de la Universidad Politécnica de Valencia, y hasta este año -que la distinción ha recaído en el Instituto Catalán de Investigación Química- era el único centro de excelencia Severo Ochoa de Química de toda España.

Muchos de sus colegas del extranjero se quedan boquiabiertos al saber que dona hasta el último euro que gana fuera de la investigación pública. «Cada año firmo una donación al centro de investigación por valor de todo lo que he obtenido con mis patentes», aseguró Corma a este diario. «La cantidad puede variar, pero suele ser de unos 80.000 o 90.000 euros anuales», reconoció.

El señor de las patentes

El ITQ ha generado en los últimos 10 años más de 150 patentes. Y alrededor de 80 de ellas han sido desarrolladas directamente a través de contratos de investigación con empresas privadas. En total, los avances realizados por el equipo de Avelino Corma reportan unos ingresos de unos 400.000 euros anuales. Y de todo eso, el profesor de investigación que está detrás no huele ni un euro.

De hecho, la concesión del premio pilló a Corma en Arabia Saudí supervisando un «contrato sustancioso», según aseguró ayer desde el país árabe a EL MUNDO. «Es un día de alegría», dijo. «Hay que dividir el premio económico entre tres, así que con lo que quede haré una fiesta en el centro de investigación, porque este galardón lo ha ganado el trabajo de todos», afirma.

El investigador español también tuvo palabras de crítica contra la situación actual de la ciencia española. «La financiación y los retrasos son un problema, pero me preocupan también las salidas de los jóvenes investigadores bien formados que no van a tener oportunidades en España», dice Corma. Pero, desde su punto de vista, no todo el problema está en la investigación pública. «Falta demanda de científicos por parte de las empresas privadas. No es posible que la ciencia pública asuma toda la responsabilidad de la investigación».

Las reacciones de los colegas tras conocer la noticia no se han hecho esperar. La propia ex ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, reconoció que Avelino Corma es una de las personas que demuestra que el esfuerzo financiero en investigación puede redundar en un mayor producto interior bruto. «Ojalá que uno de los ejes claros de la Marca España sea la investigación que se hace en el país», aseguró. El presidente de la Real Academia de Ingeniería, Elías Fereres, destacó la pertenencia de Corma a la Royal Society de Reino Unido. «Es el segundo español en entrar desde su fundación».

Pero Corma no para. «He aprovechado el tiempo en Arabia Saudí para hacer una nueva propuesta», cuenta. El nuevo Príncipe de Asturias de Investigación ve un mundo cambiado dentro de unos años. «Tendremos catalizadores para la energía solar que permitan la rotura del agua para producir hidrógeno como fuente de energía y moléculas capaces de liberar productos químicos contra el cáncer, por ejemplo, de forma muy controlada», asegura Avelino Corma.

 

Fuente: elMundo.es